martes, 4 de mayo de 2021

Medio ambiente, recursos y riesgos. Las investigaciones en paleodieta. Isótopos estables, elementos traza, fitolitos de cálculo dental, macro restos.

 



Medio ambiente, recursos y riesgos. Las investigaciones en paleodieta. Isótopos estables, elementos traza, fitolitos de cálculo dental, macro restos.

 

Reseñado por Didier Lanao Rebolledo

 

Antecedentes  

Este análisis, trata de los estudios sobre los orígenes y el desarrollo de la agricultura en Colombia, escasos en cuanto al conocimiento de cambio social y las poblaciones prehispánicas en ámbitos adaptativos al ambiente. Se plantea un método y/o campo de acción: el de los huesos humanos, buscando la manera de que puedan estos datos, leerse desde el contexto arqueológico disponible en el área del altiplano, a la vez que, ampliar el espectro interpretativo para incluir variados modelos arqueológicos sugeridos por los profesionales de esta disciplina.

Parte de las investigaciones de Dolmatoff (hace más de 35 años) explicando la temporalidad y direccionalidad de este fenómeno de la agricultura, considerado el modelo de origen y difusión colombiano de la agricultura según la yuca en zonas bajas tropicales clave; el cual sirvió para generar hipótesis fundamental en cuanto a hecho social en el pasado; careciendo de evidencia arqueológica. Estudios recientes afirman que los procesos sociales impulsores de manipulación de especies, domesticación, cultivo y explotación tuvieron más de dos puntos de origen (imbricados por medio de una red sociocultural).

Para ello hay que basarse en las evidencias paleo ambientales (estudios climáticos del pleistoceno p. ej.). Por otra parte, las excavaciones arqueológicas proponen diferentes interpretaciones, como en el caso de La llanura Caribe (se creía temprana en agricultura, peor fue tardía) y la selva tropical Amazona (lo contrario a la Caribe.) Por última, se propone a la etnografía como herramienta clave para generar hipótesis arqueológica, como lecturas alternativas y demás.

Estudios previos

Los estudios anteriores sobre la alimentación y desarrollo de la agricultura colombiana en lo arqueológico, tuvo aproximaciones metodológicas: a). análisis de artefactos líticos para la producción, obtención y modificación de los alimentos; b). estudio de macrorrestos vegetales; c). análisis de polen; d).) el estudio de suelos. Se propone una quinta metodología, basada en el análisis de restos óseos humanos.  Sin embargo, el modelo por excelencia de recolección de información y el concepto de análisis para la misma, son: el análisis de artefactos líticos y el modelo de cazadores recolectores, respectivamente. Pero hay que ahondar en otros enfoques. Ejemplo de estos enfoques las dinámicas de los cazadores-recolectores de las sabanas de Bogotá y el valle del Magdalena, donde se ve la variedad de recursos animales y vegetales, presumiendo un gran componente de movilidad logística (Correal y van der Hammen 1977; Ardil a 1991). Las excavaciones arqueológicas brindan información en una correlación lítico/dieta, y que, estos artefactos están asociados a ocupaciones humanas con nichos ecológicos distintos (Gnecco y Mora, 1997; Cavelier et al, 1995). Los estudios paleontológicos exponen unos procesos de adaptación junto a una diversificación de plantas cultivadas debido a la intervención humana en el ambiente y la pelodieta, entre muchos otros estudios e investigaciones.

 Discusión

Entre la amplia discusión que plantean los autores al respecto tenemos que el análisis de isótopos estables sobre los restos ósea de las poblaciones ya estudiadas, exponen una dinámica alimenticia al paso de los milenios observables a través de períodos largos arqueológico. Asimismo, exhortan que las evidencias químicas no son absolutas y que deben tomarse como un aspecto más para tener en cuenta. Se tienen en cuenta las diferencias de valores de carbono y nitrógeno entre sujetos de una misma población temprana (Tequendama), como indicador de movilidad diferencial. Muchos datos apoyan la relación espacial entre el altiplano y el valle del Magdalena por artefactos tequendamienses fabricados foráneamente. Actualmente en Colombia, es complejo determinar el consumo de plantas C4; por diferentes datos, vemos que la recolección y la presunta manipulación de planta fue durante muchos años sin cambios sustanciales hacia la práctica de la agricultura.

El modelo

Para basarse en el modelo particular de recolectores-cazadores en la sabana de Bogotá, requiere mucha información y una metodología arqueológica pertinente e igual de particular; igualmente ocurre con el modelo cazador-recolector para explicar el tipo de sociedades habitantes de los distintos espacios arqueológicos que evidencien el poblamiento temprano colombiano. Es por ello, que los autores exponen que, basados en los diferentes estudios y evidencias de otros académicos de artefactos y restos óseos propios de tierras cálidas como templadas, y referente a datos de isótopos estables de dichas poblaciones, se piensa que estas sociedades basaban su alimentación en la recolección de plantas. Asimismo, es complejo afirmar que eran cazadores de megafauna a finales del Pleistoceno, cambiando su dieta a plantas silvestres, roedores y demás. Finalmente, los datos sugieren que los pobladores tempranos dependían de plantas silvestres y la cacería quedo en segundo plano; considerando que no tenían un ecosistema propicio totalmente, sino que tuvieron un patrón de movilidad entre tierras bajas y altas.

Estudios de caso. Colombia: Andes Orientales, Valle del Magdalena, Valle del Cauca.

Un aspecto muy importante para conocer cómo las sociedades antiguas desarrollaron procesos de adaptación a los distintos factores de riesgo y recursos de un ecosistema, entre otras, es analizar la documentación de sus principales enfermedades y epidemias. Muchas de estas, son debido al contacto con animales domésticos y/o silvestres, para luego transmitirse de humano a humano a través de los desplazamientos y confrontaciones, entre estas: el cólera, la difteria, la fiebre amarilla, el paludismo, e incluso, en nuestro presente, la covid-19 que impacta fuertemente en ámbitos económicos y poblacionales.

 Así mismo, en 1346, la peste bubónica había tenido lugar por las invasiones tártaro-mongolas a la península de Crimea, ya que los ejércitos estuvieron contagiados por las ratas junto a mercaderes genoveses quienes la llevaron a Italia a través de las relaciones comerciales, generando la Peste Negra (1347), la más mortífera que diezmó hasta un 70% de la población en toda Europa. Esto, sin dejar atrás la Gripe Española (1918) con 50 millones de víctimas al final de la 1er Guerra Mundial alcanzando regiones como Bogotá y Boyacá.

En el caso del llamado Nuevo Mundo, las enfermedades y epidemias de origen europeo, gracias a Colón y su séquito (siglo XVI), provocaron un descenso demográfico brutal casi al 90% de los indígenas. Tanto así, que para 1582, la tasación hecha por fray Jerónimo de Escobar mostró una reducción siniestra al punto de la desaparición de algunos grupos étnicos. Muy aparte de los documentos, es menester para el autor, recurrir a los restos óseos, dentales y momificados de los prehispánicos para apoyar su estudio. Con estas evidencias arqueológicas, el autor evalúa hipótesis y propone inferencias de impactos ambientales y sociales en ámbitos nutricionales, de salud y enfermedad, demográficos, estilos de vida y demás, como la agricultura y sedentarización.

En estos análisis de relación ambiente/sociedad/biología desde lo ecológico, el término adaptación es importante, ya que, es lo que les permite a los nativos ajustarse a los cambios. Este grado de adaptación, se puede medir teniendo en cuenta la nutrición, el estado salud/enfermedad y el mecanismo de control demográfico, debido a que, la disponibilidad de alimentos es relacional al ingreso a ciertos nichos y hasta impedir el crecimiento de la población. Un factor sumamente importante muy complejo de evaluar en dichos registros bioarqueológicos es la cosmovisión, la forma en que los nativos interpretaban el cosmos con la tierra, la dicotomía vida/muerte y salud/enfermedad, el papel chamánico en la salud y regulación ecológica, más los diagnósticos que genera.

Desde esta perspectiva, la enfermedad es vista como un desequilibrio ecológico por la caza despiadada en temperadas fértiles o consumo de ciertos peces prohibidos, o en otros ámbitos, amoríos no oportunos con algunas mujeres, entre muchos. El chamanismo era la institución encargada de actuar e interceder en esos casos como mediador entre fuerzas ocultas y el humano, reconciliando ambas partes en un equilibrio energético universal. Es el Chaman quien regula todo en la comunidad: crecimiento poblacional, cantidad de la recolección de plantas, construcción de malocas entre otras. En este sentido, la perspectiva nativa ve a la salud/enfermedad y la muerte como ecológica por esa relación humanos/naturaleza.

El chamanismo cumplió una función de regulación del consumo y producción de alimentos y aseguramiento poblacional en el Nuevo Mundo.

 

Bibliografía

Cárdenas, F. 2002. Datos sobre la alimentación prehispánica en la sabana de Bogotá, Colombia. Bogotá: Informes Arqueológicos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia No. 3.

Rodríguez Flórez, C. D. (2011). PALEODIETA Y SUS HUELLAS EN LOS DIENTES: LA CULTURA SONSO EN EL VALLE DEL CAUCA. Revista Investigium IRE Ciencias Sociales Y Humanas, 2(2), 12-26.

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